Identidad visual del municipio de Milna

La identidad visual de una ciudad o pueblo suele ser el primer contacto que tenemos con un lugar, lo que nos atrae y nos invita a visitarlo, conocerlo y vivirlo. Un logotipo nunca es solo información; es una armonía visual entre pasado y presente, información y atmósfera, personas y espacio, valores y el contexto en el que se crean.
Paz, seguridad, armonía, belleza, bahías naturales: la atmósfera del viejo Mediterráneo son, sin duda, las primeras impresiones de cualquiera que visite Milna.

La historia de su cultura marítima y de navegación es única y merece ser conocida. En Milna se construyeron famosos veleros, entre ellos la bracera, orgullo de la industria naval de Brač. Este velero costero de madera, utilizado para el transporte de mercancías, recibió su nombre de la isla de Brač (en italiano: Brazza), donde se menciona ya en el siglo XV. Por lo tanto, la forma del logotipo, basada en la heráldica, es comprensible y se remonta a un pasado remoto, y su significado de protección está más que justificado, pues se trata del puerto más seguro del Adriático central. La bracera no es, pues, solo un símbolo de lo que se protege; es un símbolo de la historia del lugar desde donde muchos marineros, barcos y navegantes zarparon hacia el mundo.

La tipografía es visualmente única y memorable, pero lo que se esconde en ella son las vigas del astillero sobre el que se construyó el barco. Esta es la historia de un lugar, y cada lugar es una historia, resumida visualmente, de tal manera que deja huella en el observador a primera vista y lo invita a descifrarla.

Un logotipo o símbolo reconocible transmite valor y singularidad, un valor que se encuentra oculto allí mismo, en ese lugar, y que expresa sus particularidades en relación con otro lugar, facilitando la comunicación en múltiples niveles.
Para cualquiera que conozca o llegue a conocer Milna, la identidad visual despertará la curiosidad por descubrir los valores más profundos y auténticos de Milna. Valores de los que los habitantes de Milna se sienten legítimamente orgullosos.

¿Sabías?